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⚠️ México envejece: ocho años para cambiar su futuro

México está dejando atrás una de sus mayores ventajas históricas: una población joven y una fuerza laboral en expansión. El problema es que entra a la fase más acelerada de envejecimiento de su historia con productividad estancada, alta informalidad y sistemas de bienestar insuficientes. La pregunta es si el país aún puede convertir esta transición en una nueva fuente de crecimiento basada en longevidad, conocimiento, productividad e inteligencia artificial, y transformar su último tramo de bono demográfico en el primer bono de productividad aumentada del mundo emergente.
¿POR QUÉ IMPORTA? No es alarmista ni simplista, pero en los próximos 8 años (al 2034) -en lo que resta del sexenio e inicios del próximo- el país se juega su futuro. Y México llega fuertemente debilitado a su mayor reto. La discusión no puede limitarse a “cómo pagar pensiones a una población cada vez más grande”. La pregunta es más amplia: ¿cómo sostener el crecimiento económico cuando la población en edad laboral deje de expandirse?
EL CONTEXTO: El envejecimiento no es solo una tendencia demográfica, es una transformación económica de largo alcance que afecta el mercado laboral, el gasto público, la salud, las pensiones, la productividad, el consumo, la vivienda, las ciudades y la forma en que las empresas organizan el trabajo.
Durante años, el bono demográfico fue visto como una oportunidad automática: más personas en edad productiva debían traducirse en más crecimiento.
Pero México no logró convertir plenamente esa ventaja en productividad sostenida. El país integró cadenas manufactureras, amplió su comercio exterior y mantuvo estabilidad macroeconómica, pero siguió atrapado en baja productividad, alta informalidad y débil recaudación.
Por eso el envejecimiento mexicano es particularmente delicado. Países como Japón, Corea del Sur o Alemania llegaron a edades medias elevadas con economías altamente productivas, instituciones fiscales más robustas y sistemas de protección social más desarrollados.
México, en cambio, se aproxima a esa etapa con una productividad total de los factores que ha caído en promedio desde 1990, con más de la mitad de la población ocupada en la informalidad y con un gasto en pensiones que absorbe una proporción creciente del presupuesto público.
¿DE QUÉ SE TRATA? El Programa Nacional de Población 2026-2030 -que se publicó el 18 de mayo- reconoce que el país se adentra en una nueva fase demográfica. La tasa de crecimiento poblacional cayó desde más de 3% anual en los años setenta a alrededor de 1% en la actualidad. La esperanza de vida aumentó cerca de 15 años desde 1970 y hoy se ubica alrededor de 76 años, con una brecha clara entre mujeres y hombres.
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